Leopoldo Romañach
Leopoldo Romañach
«Leopoldo Romañach Guillén. Reconocido pintor y profesor perteneciente al territorio de la central provincia de Villa Clara. A lo largo de sus 89 años se desarrolló de forma brillante dentro de su especialidad, y tuvo como principal objetivo vivir para crear y enseñar todo cuanto conocía sobre la llamada técnica de la línea y el color. Fue nombrado Profesor Eméritus de su Cátedra y Director Honoris Causa de la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro y su Anexa.
Sus obras son muy codiciadas; en Cuba los museos las conservan, así como algunas instituciones culturales, coleccionistas, y el Patrimonio Cubano que cuenta con el arsenal de su creación artística para exponerlas. Es considerado, junto al también pintor cubano Armando García Menocal, como uno de los pintores que con más relieve culminan el siglo XIX e inician el siglo XX, siendo ellos la transición que da paso a la pintura moderna de Cuba.
Nació el 7 de octubre de 1862, en el poblado de Sierra Morena (Corralillo), provincia de Villa Clara, Cuba. Fueron sus padres Baudilio Romañach, catalán, e Isabel Guillén, de nacionalidad cubana.
Cuando a los cinco años quedó huérfano de madre, Leopoldo y sus hermanos fueron enviados a la casa de su tía paterna en la Costa Brava, muy cerca de la frontera entre España y Francia, y luego vivió en varios sitios de la península ibérica. Cursó la primera enseñanza en Gerona y estudios de alto comercio en Barcelona.
Por ser hijo de la cubana Isabel Guillén, quizá su ascendencia criolla le hizo amar los exuberantes paisajes de la isla y desde pequeño tratar de dejarlos plasmados, mientras que su padre, el comerciante de origen catalán Braudilio Romañach, insistía en que se dedicara a las relaciones económicas. Cuando el futuro artista volvió a Cuba, con sólo 14 años, trabajó en una tienda mixta propiedad de su padre, establecida en Vega de Palma, término de Camajuaní. Poco después su padre lo envió a Nueva York para estudiar Inglés y adentrarse en la actividad comercial, sin obtener grandes logros en ese campo, pues la pintura era su verdadera afición.»

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